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viernes, 29 de junio de 2012

Wyoming revienta: Rajoy "no es el puto propietario" de España (VÍDEO)


El Huffington Post

27/06/2012

El Gran Wyoming no puede más. José Miguel Monzón Navarro, el popular presentador de televisión, se despacha a gusto en un discurso en Alcalá de Henares sobre la situación de España, pronunciado el 22 de junio. Estas son algunas de sus perlas:
  • "Vamos a robar el dinero a los trabajadores para dárselo a los bancos. Esa es la frase que no publican los medios de comunicación".
  • Rajoy "no es el puto propietario [de España], es el administrador" y "siente un profundo desprecio por su pueblo".
  • "Aparecer en el balcón es un regalo que se le hace al pueblo", asegura en referencia a las apariciones públicas del presidente.
  • "Hemos vuelto al tiempo de los grandes sátrapas, de los caciques".
  • "La gente puede vivir por encima de sus posibilidades un fin de semana o un mes, pero no 60 años".
  • "Tenemos una Justicia que nunca pasó la Transición".

miércoles, 27 de junio de 2012

Un chiste español


Isaac Rosa


13/06/2012

Se abre el telón y aparecen, en un mismo escenario: el ex presidente de Bankia firmando su propia indemnización; dirigentes de la Caja Castilla La Mancha, de la CAM y de Banco de Valencia revisando extractos bancarios para comprobar si han cobrado sus respectivos finiquitos; consejeros de ex Cajas de Ahorro hoy convertidas en banco añadiendo ceros a la derecha de diversas cantidades; concejales de urbanismo estrechando manos de promotores mientras con la otra mano se guardan un abultado sobre en el bolsillo; los mismos concejales y otros cuantos más aprobando en plenos municipales nuevos barrios para duplicar o triplicar la población local, urbanizaciones sobre la arena de las playas, campos de golf en zonas resecas, palacios de congresos, auditorios y puentes colgantes de renombrados arquitectos; concejales tránsfugas cambiando de sillón y de voto; presidentes de Diputación inaugurando aeropuertos sin aviones, autovías sin tráfico y museos sin contenido; presidentes y consejeros autonómicos firmando falsos ERE, fraccionando contratos para no sacarlos a concurso, entregando hospitales públicos a empresas constructoras, haciéndose trajes a medida, hablando por teléfono con amiguitos del alma, poniendo primeras piedras de parques temáticos, velódromos, ciudades de las artes, ciudades de la justicia, ciudades de la luz, ciudades de la ciencia, ciudades de la hostia; dirigentes tan defensores de la familia que contratan a la propia hasta varios grados de consanguinidad; directores generales cargando copas, putas y coca al presupuesto; consejos de ministros firmando indultos a banqueros y aprobando amnistías fiscales; bancos perdonando deudas a partidos; gobernantes incrementando su patrimonio a ritmo exponencial; tesoreros firmando contratos fantasma para financiar el partido; empresarios ofreciendo sobornos para conseguir contratos públicos; concejales exigiendo sobornos a empresarios para otorgarles contratos públicos; diputados votando en bloque para impedir comisiones de investigación y comparecencias; empresas privatizadas y entregadas a compañeros de pupitre; palcos futbolísticos donde se cierran negocios; un presidente de la patronal quebrando empresas, dejando agujeros millonarios y a cientos de trabajadores en la calle; grandes fortunas haciendo la declaración de la renta y saliéndole a devolver; aviones con destino a paraísos fiscales que despegan con dificultad por lo cargadas que llevan las bodegas; noventa y nueve mariachis cantando corridos en la junta general de una Sicav; obispos marcando la X en la casilla de la declaración de la renta; obispos disfrutando vacaciones eternas en el paraíso fiscal español; un presidente del Tribunal Supremo cenando de lujo con su amigo en Marbella; el yerno del rey, la hija del rey, el rey; Don Vito saliendo de la cárcel; Jaume Matas usando la escobilla…

¿Cómo se llama la película?

¿Crisis? Frío, frío. ¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? Frío, mucho frío, helado. ¿Burbuja? Frío, frío, seguimos lejos. ¿Estafa? Templado, templado. ¿Robo? Calentito, calentito. ¿Corrupción? Caliente, muy caliente. ¿Corrupción masiva? Cada vez más caliente, a punto de quemarte. ¿Corrupción sistémica? Cuidado, cuidado, que te quemas…

Se cierra el telón. Aplausos y risas.

(Se ruega no traduzcan este chiste al alemán, no sea que lo lean en Berlín y acaben mandándonos a tomar por…)


* En la imagen, "Spanish Symbol Recession", la customización del toro de Osborne de Santa Pola (Alicante), por Sam3.

lunes, 25 de junio de 2012

Somos mayoría


Julio Anguita González


22/06/2012

La experiencia diaria nos demuestra que, independientemente de la adscripción ideológica, política, sindical o profesional de cada uno y de cada una, somos mayoría quienes coincidimos en señalar y comentar una serie de evidencias que el sentido común más a ras de tierra no tiene por menos que reconocer como verdaderas e indiscutibles. A título de apretado resumen veamos algunas de ellas:

1. Somos mayoría quienes empezamos a vislumbrar que esta situación no tiene remedio con las medidas que -con la excusa de la UE y los mercados- el poder económico-financiero está imponiendo. La deuda de las familias, la banca, las empresas y el Estado (con sus tres administraciones) es la siguiente:

Deuda del Estado ……………………….… 600.000 millones de euros
Deuda de las familias a los bancos……………. 1 billón de euros
Deuda de las empresas a los bancos………….. 1´3 billones de euros
Deuda de la banca al BCE y otros…………… 200.000 millones aproximadamente

Esta cantidad es impagable y lo es porque debido a la política de recortes y reformas del mercado laboral añadidas a la crisis, han producido una depresión que no da señales de acabar; muy al contrario, parece que va a continuar sin saber hasta cuando. Y a pesar de ello cada día hay una subasta de títulos, bonos y pagarés a creciente interés y con una prima de riesgo disparada, el Estado interviene y nacionaliza las pérdidas de los bancos quebrados con la confesada intención de devolverlos al sector privado una vez saneados.

La ayuda de la UE a los bancos está avalada por el Estado y en consecuencia éste asume, como garante último, la devolución del préstamo. Los recortes a las condiciones de vida de la ciudadanía continúan en una clara transgresión, no sólo de la solemne Declaración de DDHH de la ONU sino -incluso- de los Títulos Preliminar y VII de la vigente Constitución Española. No hace un año todavía la Constitución ha sido modificada en su artículo 135 a fin de que la deuda tenga preferencia de pago sobre cualquier otro gasto público. El llamado Estado de Derecho ya no es tal. Paralelo al Estado y sus administraciones, existe otro que informa el impulso de la acción política; un doble Estado formado por mafias, redes clientelares, intereses espurios, grupos de presión y alguna que otra alcantarilla. La situación es todavía susceptible de empeorar si no se ataja esta política.

2. Somos mayoría quienes padecemos en nuestra propia situación, en la del entorno familiar, en la del vecinal o en el de nuestras amistades, el problema lacerante del paro, la precariedad, o las mil y una formas de degradar el ejercicio del trabajo. Y si a la cifra millonaria de parados y mal contratados le añadimos la evidencia de que los poderes públicos sólo plantean escapistas fórmulas consistentes en esperar una – cada vez más hipotética- recuperación que traiga “el crecimiento y la creación de empleo”, tendremos el cuadro de una situación sin esperanza, sin proyecto y sin calendario alguno. Así el discurso oficial (que es el del Gobierno pero también el de otros) alaba la flexibilidad en los despidos, la ruptura de los convenios o la trata de casi esclavos como una medida necesaria para crear empleo. De la misma manera se afirma que los recortes en sanidad ayudan a una mejor asistencia sanitaria y los recortes en educación producen una mayor calidad de la misma. Y en resumen, el discurso del absurdo, del cinismo y del aventurerismo conceptual y lingüístico que ha raptado a la razón, la lógica y hasta el más llano sentido común. Pero lo que constituye el mayor agravio para los que en estas circunstancias todavía tienen un puesto de trabajo, es oír como el mismo no es un derecho constitucional sino un privilegio.

3. Somos mayoría quienes padecemos en nuestras carnes -o en las de infinidad de familias- la pérdida de horizonte, de futuro y de expectativas para la juventud española. Hace años el Consejo Superior de Investigaciones Científicas le encargó a James Petras, sociólogo norteamericano y catedrático de varias universidades estadounidenses, la elaboración de un estudio sobre las perspectivas de trabajo para los jóvenes de España. Petras entregó el trabajo en 1996, le pagaron y archivaron los estudios encargados. En aquellos documentos, que hoy están al alcance de cualquiera que quiera entrar en la red, el profesor Petras lanzaba el aviso de que ya estábamos ante las primeras generaciones que iban a vivir peor que sus padres. ¿Qué se hizo para evitar este drama? ¿Han reparado algunos “patriotas” en que cuando la juventud de un país sólo tiene como horizonte la emigración (para titulados) o la prolongación sine die de la tutela familiar, ese país deja de existir? ¿Qué padre o madre no estarían dispuestos, junto con sus hijos, a hacer algo efectivo para evitar este holocausto generacional?

4. Somos mayoría quienes presenciamos con asombro y escándalo que la corrupción se ha transformado en el hábitat cotidiano de nuestra existencia. Una corrupción que atraviesa los tres Poderes del Estado y llega hasta las más altas magistraturas del mismo. Financiaciones irregulares, negocios más que turbios, sobornos, tráfico de influencias, despilfarro del dinero público en obras faraónicas e inservibles, compra de material bélico, impagable y también inservible para los fines que se le atribuyen, sueldos de escándalo, trato de favor desde los poderes públicos a delincuentes convictos, desviación o paralización de la acción de la Justicia sobre presuntos delincuentes, uso torticero de los caudales públicos en beneficio de operaciones clientelares, etc. etc. etc.

Pero la mayor de las corrupciones estriba en la concepción que se ha ido abriendo paso como consecuencia de estos desmanes: para una parte de la población el dinero público no es de nadie sino de quien se atreve a dilapidarlo, robarlo o malversarlo. El escándalo mayor no son sólo los delitos económicos en sí mismos sino también la indiferencia generalizada, la tolerancia social, la complicidad anímica con que son recibidos. A lo más, un chiste, una broma o un comentario jocoso.

5. Somos mayoría quienes vivimos en una auténtica inversión de valores sociales. La economía basada en la creación de mercancías, bienes y servicios, la laboriosidad, la ética cívica, el rigor en los conceptos y palabras, el uso productivo del ahorro ciudadano, el respeto al ámbito legal en la contratación, remuneración y previsión de futuro de los asalariados, ha sido sustituido por la economía del pelotazo, el negocio fácil, el tente mientras cobro, los contratos basura, la segregación laboral según el sexo y la situación de embarazo en el caso de las mujeres, la amenaza de despido como herramienta omnipresente en las relaciones laborales, las promesas de inversiones fáciles y lucrativas que han desembocado en estafas hechas a los ahorros de capas populares y medias; y en general toda una amplia gama de contravalores basados en el individualismo, el consumismo y un hedonismo cutre.

La filosofía basada en el negocio fácil, rápido y de alta rentabilidad se ha constituido en la médula de informes y programas económicos de la “modernidad y las altas finanzas”. Ha llegado a la Universidad y presidido sus reformas y adaptaciones al mercado y su cuerno de la abundancia; ha subvertido los valores de estudio, esfuerzo, tesón y dedicación inherentes a la actividad educativa; una actividad en la que lo importante son los gráficos, las estadísticas y el panel sobre el que se desarrollan las mentiras que obvian situaciones familiares, profesionales de los docentes y del sistema educativo en general. En la mentalidad media de alumnos y familias se ha instalado el conformismo evidenciado en la pregunta ¿estudiar para qué?

6. Somos mayoría quienes comprobamos cada día cómo la Constitución, los textos legales y demás documentos internacionales de obligado cumplimiento son vulnerados, incumplidos, marginados y falsificados en su aplicación. La Política, instrumento y ejercicio de servir a la mayoría social ha devenido (con contadas excepciones) en una eterna campaña electoral en la que promesas, propuestas y proyectos son olvidados con la misma ligereza, frivolidad y descaro con que fueron hechos en los tiempos anteriores a la cita con las urnas. De ser un campo donde hay una confrontación de programas, ideas, valores y ejercicio consecuente del ejemplo, la Política ha devenido en la pugna por ser protagonista en el escenario de las instituciones pero sin cambiar la obra que se representa; es un relevo en el cuadro de actores sin que jamás cambie el libreto. Y cuando se les interpela por este combate amañado, la respuesta es decepcionante: son los mercados, las finanzas, la UE, la comunidad internacional, etc. Las preguntas surgen espontáneas ¿Por qué hay elecciones entonces? ¿Elegimos a un poder democrático o solamente a un zascandil correveidile?

La Democracia es traicionada en nombre de ella misma. El que todavía conste en el artículo 1.2 de la Constitución que la soberanía nacional reside en el pueblo español es un hiriente sarcasmo. Si tomamos como referencia el texto constitucional vigente, caeremos en la cuenta de que vivimos un Estado de Excepción económico, social, político y ético. Ante nosotros se está desarrollando un Golpe de Estado incruento y a cámara lenta.

Esta situación que acabo de describir someramente es desagradable, pero desde luego es real y como tal la siente la mayoría. Otra cosa es cómo reacciona esa mayoría. A ella me dirijo para manifestarle algunas de las conclusiones a las que he llegado tras haber meditado sobre estos momentos concretos:
  1. No hay fuerza política alguna que en solitario y en el ámbito específico y único de su actividad, sea capaz de asumir la tarea de poner fin a esta situación y además proponga una propuesta alternativa en el marco del derecho y la Constitución. La experiencia de los últimos años nos lo muestra. Y no la hay porque algunas ya han gobernado en balde y otras carecen del respaldo necesario para ello.
  2. No hay fuerza sindical que sea capaz de representar a este inmenso colectivo que constituye la mayoría.
  3. No existe ningún economista o colectivo de ellos que a palo seco y con sus ecuaciones, estadísticas y teorías, sea capaz, desde la pizarra, de plantear una salida viable y en positivo a este desconcierto.
  4. Estas afirmaciones las hago desde mi convicción de que las fuerzas políticas y sindicales son necesarias, cumplen un rol, aglutinan ideologías (yo mismo milito en el PCE e IU) pero en este momento y en virtud de un proceso histórico que comenzó en la Transición, están ante una tarea que les desborda.
  5. Las consecuencias son obvias: sólo un Frente Cívico, una mayoría ciudadana organizada en torno a soluciones concretas es capaz de crear la fuerza necesaria para colocarla en la balanza del poder en contraposición a otros poderes económicos, y sociales que siendo muy minoritarios, detentan en exclusiva el ejercicio del Poder.
¿En que situación está la mayoría social?

La tremenda paradoja, la inquietante contradicción consiste en comparar la gravedad de la situación y la ausencia de sujeto social capaz de abordarla y superarla. Se necesita un soporte cívico democrático, de valores alternativos, firme, con voluntad de acometer el proceso de saneamiento económico, político y ético que la realidad demanda; y sin embargo esa fuerza no existe por ahora; existe en potencia pero no en acto.

La mayoría no tiene más homogeneidad que su condición de dominada ayer, hoy y si no lo remediamos, mañana también. Pero apenas hay algo más que la haga consciente de que es mayoría y puede ejercerla. En ella hay colectivos y personas que luchan como pueden contra esta situación; y lo hacen desde distintos supuestos, compromisos y proyectos de futuro. En esta mayoría viven multitud de personas que limitan su participación cívica a cada acontecimiento electoral y poco más allá. Pero además hay un número amplio de indiferentes a cualquier proyecto de acción cívica y que con resignación consciente o tácita asumen como inevitable los que les ocurre; No faltan tampoco quienes asumen con conciencia de culpa el discurso del poder económico y político que generalizando plantea que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Es la aceptación del discurso del dominante por parte del dominado. Es la represión perfecta: la víctima hace suyos el discurso y los valores del victimario.

En esta situación de resignación cultivada por el poder, de carencia de futuro y de anomia generalizada me dirijo a la mayoría, en mi exclusivo nombre, desde mi libertad y desde la convicción de que, si ahora no se lucha, nuestros hijos y nietos no tendrán futuro, ni país, ni tampoco se tendrán a ellos mismos. En consecuencia, hago una Convocatoria.

¿A quién?

A la ciudadanía harta de corrupción, de injusticias, de frivolidad política, de una práctica económica basada en la depredación del propio país, en la desertización de la industria, en la vuelta a unas relaciones laborales del siglo XIX y sin otro proyecto que no sea esquilmar más aún si cabe a esa mayoría.

A los militantes de fuerzas políticas y sindicales para que, a título personal, se incorporen al proyecto que este documento expone.

A plataformas, movimientos, colectivos y en general a todo grupo organizado que esté dispuesto a cambiar las cosas en el sentido de la justicia, la democracia profunda y el vivir en armonía con el entorno social, medioambiental y cívico.

A los hombres y mujeres de la Ciencia, la Técnica, la Economía, la Investigación, el Derecho, la Educación, la Sanidad y la Cultura para que, en paridad con los demás, aporten sus conocimientos, sus experiencias y su capacidad de analizar, sistematizar y exponer. Sin el saber no hay más proyecto que la barbarie institucionalizada.

¿Para qué?

El objetivo de la convocatoria es doble:

1. Que la mayoría social, por su propio impulso, por su propia voluntad y por su creciente toma de conciencia devenga en un Frente Cívico que teniéndose a sí mismo como referente, abra paso a una situación de plenos derechos económicos y políticos junto con unas relaciones personales y sociales fundamentadas en la ética cívica. Un Frente Cívico que tenga como protagonista al ciudadano y a la ciudadana; es decir a las personas conscientes de que sus deberes son los derechos de los demás y viceversa.

2. Constituir un referente de poder ciudadano que induzca de manera creciente a los poderes públicos a legislar y gobernar en beneficio exclusivo de la mayoría. El proceso que conduce a estos dos objetivos pudiéramos considerarlo como un proceso constituyente de la mayoría social constituida como tal.

¿Cómo?

Permítanme, aún a riesgo de alargarme, que les exponga un símil. Imaginen que estamos ante un gigantesco mapa de España totalmente en blanco. Si por cada persona con voluntad de luchar o por cada organización, colectivo o asociación de cualquier índole ponemos un alfiler en el mapa, estaríamos ante un gigantesco acerico, pero nada más. Sería como una yuxtaposición de yos pero sin estructura alguna. Imaginen que con paciencia y un lápiz, vamos uniendo entre sí a todos los alfileres clavados en el mapa. Al terminar surgirá ante nosotros una red, un tejido, una estructura. Los yos han dado paso al nosotros.

¿Qué tipo de cemento social, qué tipo de propuesta, qué tipo de ideario es capaz de producir en los integrantes, dispersos y aislados de la mayoría, la asunción del nosotros, la mayoría? La respuesta es obvia: un Programa, una propuesta concreta, un objetivo, en principio cercano y necesario. Especifico las características que le atribuyo al mismo:
  1. Concreto, inmediato, acorde con las necesidades más perentorias y urgentes de los más desfavorecidos de la mayoría.
  2. Aplicable de inmediato como garantía, prenda y estímulo de la alianza que se pretende.
  3. Perfectamente factible, desarrollable y legal por inspirarse en el texto constitucional vigente. Ruego a los lectores que mediten un momento sobre los contenidos de los Títulos Preliminar y II de la vigente Constitución. El inicio de un programa debe insertarse en la legalidad vigente; el futuro ya irá produciendo sus contradicciones. Por otra parte, el programa debe ser capaz de generar la fuerza social que democráticamente lo haga cumplir.
  4. Un programa en el que cada medida, por simple que parezca, lleve en su formulación la exigencia de un paso siguiente, de una propuesta inmediatamente posterior, que permite su realización.
  5. Un programa que por su lógica interna hace imprescindibles los apoyos mayoritarios y la formación de conciencia colectiva tanto para su defensa como para su implantación.
  6. Elaborado colectivamente. El autor de estas líneas tiene una amplia experiencia de cómo esto es posible si los que más puedan aportar son conscientes de que la velocidad de un convoy es la de su último elemento.
  7. La elaboración colectiva consigue, en un determinado nivel de su desarrollo, ir ganando en complejidad, accesibilidad, interés y participación.
  8. Que con el tiempo y/o la coyuntura, termine siendo una Alternativa fundamentada, pueda superar el marco actual de relaciones, equilibrios e incluso forma de Estado.
  9. Un programa que por su incidencia en la actualidad, atraiga inmediatamente los apoyos necesarios no sólo para su elaboración sino para una movilización ciudadana consecuente, seria, decisiva y decisoria.
  10. Si en cada localidad, personas, colectivos y grupos se unen a los demás para elaborar conjuntamente, convocar a la ciudadanía, movilizar, salir a la opinión pública y en general crear una estructura reticular, la mayoría comenzará el proceso de su toma de conciencia.
  11. En todo el proceso hay que prevenir que nos asalte el mal de nuestros tiempos: la prisa. Este proyecto -si quiere construirse con musculatura y solidez- debe rehuir la tentación de cotizar permanentemente en la bolsa mediática. El arranque de los trabajos será en muchos casos súbito y arrollador; sin embargo hay que saber moderar el tiempo. La Política, la consolidación de proyectos sociales con peso e influencia, no pueden ser flor de dos telediarios; el silencio y la discreción programados ayudan a crecer. Tiempo, constancia, voluntad y conciencia de lo que se quiere son, incluso en esta época de novedades permanentes, la única garantía de proyectos serios.
Al final de este documento y como ponencia para iniciar los trabajos, incorporaré una propuesta de de diez puntos que ya en otras ocasiones he presentado.

Cuestiones de estructura organizativa

En estos días mi teléfono personal y las entradas al blog del colectivo Prometeo han superado las cotas más impensables. Las personas se ponen a mi disposición esperando quizás que se les ubique en una tarea, responsabilidad o misión. Por realismo (en mí esa palabra nunca ha significado claudicación) debo informar de la situación.

Yo habría podido dirigirme al PCE o a IU demandando infraestructuras, canales organizativos y ayudas de cualquier tipo; no lo he hecho. Mi concepción de este proyecto se basa en la total independencia de cualquier tipo de organización. El precio a pagar por ello, como el de la Libertad o el de la Dignidad, incluye la precariedad de medios, instrumentos y capacidades organizativas. En los momentos en los que redacto, sólo tenemos el blog (con el permiso de los compañeros de Prometeo), la promesa de determinados colectivos de ponerse en marcha inmediatamente y mi voluntad de que esto avance, se consolide y produzca un giro total en la vida española. Sin embargo, y como propuesta, avanzo algunas ideas organizativas que mi experiencia en la elaboración colectiva de otras épocas se han constatado como correctas, prácticas, flexibles y muy democráticas:
  1. Creo que la organización por incipiente que sea debe atenerse a una estructura geográfica de comarcas, provincias, comunidades y Estado español
  2. Lo que articula el funcionamiento es la elaboración, discusión y explicación del programa.
  3. En cada lugar, en cada nivel o en cada área de especialización temática el funcionamiento debe ser abierto pero centrado en la concreción de la propuesta que se trate.
  4. Todo lo demás depende del trabajo voluntario y libremente aceptado. No tenemos más que una voluntad firme para que este horror acabe y nuestros y nietos tengan algo en lo que enraizarse y vivir.
  5. Aquí no hay prebendas, cargos, honores o distinciones, Aquí solamente hay trabajo, ilusión y deseo de ser útiles.
  6. Con el paso de los días, tal vez un mes o dos, desde la estructura de coordinación que tengamos, informaremos de la marcha de los trabajos.
  7. La elaboración de programa no es un laboratorio de ideas, propuestas y proyectos sino también un centro de movilización para difundir, defender y ganar adeptos al trabajo. Por supuesto que en la medida que esto cuaje deberemos, con inteligencia, usar del poder que tengamos para influir en la marcha de las cosas.
El Referente

Como es sabido, en Sabadell me ofrecí como referente para este proyecto. Quiero que mis palabras queden nítidas y en consecuencia eviten interpretaciones sesgadas y basadas en hipótesis hijas de la falta de claridad.

Un referente es aquella persona que por su proyección social o mediática puede, en un determinado momento, simbolizar el proyecto siquiera en sus inicios. En mi caso esa proyección ha sido consecuencia de una acción pública en el pasado y el presente. Ya no hay más.

Si este proyecto arranca, se consolida y crece, el referente será el proyecto mismo, otros hombres y otras mujeres. Me habré ganado el descanso.

No seré cargo público o tendré presencia en la vida institucional. Son tres las razones: mi edad, mi salud y la verdad de que nunca segundas partes fueron buenas.

En esta etapa inicial seré la referencia pública para explicar el proyecto, defenderlo, impulsarlo y trabajar en él y todo ello a expensas de las decisiones que se tomen por el propio proyecto cuando este se consolide y tenga órganos de coordinación. Ello me supondrá un esfuerzo y una dedicación que en absoluto puede consistir en ir de la ceca a la meca como espectáculo mediático para ganar audiencias o confortar egos.

Actos públicos los justos y bien dosificados. Estas son las condiciones de mi contrato. A trabajar, organizar, luchar y consolidar la mayoría. Un abrazo fraternal.

Programa-ponencia para iniciar los debates y la elaboración colectiva

Nota: El presente listado de propuestas no tiene otro objetivo que servir de materia concreta para el inicio del debate y la elaboración a llevar a los otros y en su momento a la opinión pública. Cuando se redactó se tuvieron presentes las características que sobre el Programa he escrito antes. Insisto que sólo es un material para comenzar.

1. Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 1.000 euros al mes. Esta cantidad es exactamente el 72% de la media de los seis países de la UE que lo tienen más alto: Luxemburgo (1610 euros), Irlanda (1.462 euros), Holanda (1.357 euros), Bélgica (1336 euros), Francia (1321 euros), Gran Bretaña (1.148 euros).

2. Ninguna pensión por debajo del SMI.

3. Extensión y ampliación de la prestación por desempleo. Todo lo anterior puede servir también para abordar con presupuestos concretos la posibilidad de la Renta Básica.

4. Reforma Fiscal: progresividad, persecución del fraude fiscal, la economía sumergida y los paraísos fiscales. Revisión de la legislación sobre las Sociedades de Inversión de Capital Variable (SICAV). Dotar de infraestructuras de todo tipo a la Inspección de Fiscal de la Hacienda Pública.

5. Banca pública como corolario de la nacionalización de la banca privada y las cajas de ahorros.

6. Nacionalización de los sectores estratégicos de la economía. Ley sobre la Obsolescencia programada.

7. Desarrollo de los contenidos de los Títulos Preliminar y VII de la Constitución.

8. Control y democratización de los canales de distribución y comercialización del sector primario de la economía a fin de evitar situaciones de oligopolio que inciden negativamente sobre los precios pagados a los productores y sobre los precios pagados por los consumidores.

9. Efectiva separación entre las iglesias y el Estado.

10. Reforma del Sistema Electoral en el sentido de implantar otro proporcional, con las CCAA como circunscripción y un colegio nacional de restos.


* Encabeza la propuesta de Julio el famoso cuadro "El Cuarto Estado", pintado por Giuseppe Pelliza da Volpedo en 1901 y popularizado por Bernardo Bertolucci en su película "Novecento", estrenada tres cuartos de siglo después.

sábado, 23 de junio de 2012

Vídeo - La impresionante historia de los hermanos Quero - Conversación con Bernardo Quero Robles


Imprescindible charla con el bueno de Bernardo Quero Robles, hermano menor de los legendarios maquis urbanos antifascistas, en su cortijo de Cogollos Vega, al pie del Peñón de la Mata, durante la tarde-noche del pasado 24 de mayo de 2012, apenas una semana antes del homenaje ciudadano que les tributamos desde UCAR-Granada

En el vídeo, grabado y montado por el amigo Gustavo José Bravo Vargas, conversan con Bernardo los compañeros Baltasar Garzón Garzón, Paco Vigueras Roldán y José María García Labrac.

martes, 19 de junio de 2012

La memoria histórica y los hermanos Quero


José Luis García Puche, Baltasar Garzón Garzón y José María García Labrac*

Ideal

19/06/2012

A Matilde, Bernardo y Rafael Quero Robles, por su resistencia de siempre

Granada, primeros años 40. El pueblo trabajador había sido derrotado y sojuzgado, el hambre hacía estragos entre los más necesitados. La población se había acostumbrado de sopetón a las cartillas de racionamiento, a la mendicidad, al estraperlo, a la pobreza y a la estrechez. El fascismo triunfante lo dominaba todo, apareciendo como el único horizonte de la vida ciudadana.

El Estado franquista, expresión estructural de la victoria de las fuerzas rebeldes en la guerra civil, era un régimen fundamentado en la represión y el exterminio. El término de la contienda no supuso, en modo alguno, el cese de la violencia contra los vencidos. Los campos de batalla, los frentes, las trincheras se habían dejado atrás, pero el reinado del terror continuaba inexorablemente. Las vejaciones, las humillaciones, las violaciones, las detenciones, las torturas y los fusilamientos, eran artículo de consumo diario en aquella Granada sin libertad ni pan.

El movimiento obrero había sido desmantelado, los partidos de izquierda prohibidos, las cárceles estaban repletas de luchadores y las cunetas sembradas de demócratas. Sin embargo, agazapados, en lo oscuro, todavía había hombres y mujeres que resistían, amparados, en las sombras, por antiguos camaradas, compañeros de otros tiempos o familiares muy cercanos. Muchos se echaron al monte y formaron partidas, otros empezaron a reconstruir las organizaciones de clase, incluso hubo algunos que se atrevieron a desafiar al poder desde el mismo corazón de las ciudades, con las armas en la mano. En Granada, comenzaba entonces a forjarse una leyenda. Era la hora de los hermanos Quero.

Guerrilleros urbanos antifascistas, empujados a la clandestinidad por pura supervivencia, fueron unos audaces hombres de acción, capaces de las hazañas más increíbles. Pedro, Antonio, Pepe y Paco, los Quero Robles, hijos de una familia trabajadora, con cientos de amigos y conocidos en el Albayzín, el Sacromonte o el Barranco del Abogado, los barrios más deprimidos y castigados de la época. Era imposible que aquel destello de esperanza, entre tanta grisura y miedo, no alarmara a las autoridades, ni entorpeciera el sueño de los nuevos amos de España.

La Granada de la posguerra sirvió de escenario para aquella tragedia. La tragedia de un puñado de hombres enfrentados a una maquinaria temible, apoyados en una familia valiente, con el aliento anónimo de miles de granadinos, resistentes en silencio.

Durante siete largos años, los que van de 1940 a 1947, los hermanos Quero mantuvieron en jaque a la Brigada de Investigación Criminal, a la Guardia Civil y al Ejército, moviéndose a su antojo por la capital, saltando de refugio en refugio, de atraco en atraco, de secuestro en secuestro, procurando siempre la menor violencia posible, salvaguardando incluso las vidas de algunos de sus enemigos.

La respuesta de las fuerzas del orden sólo podía ser brutal. La gallardía de los Quero sólo podía ser atajada de raíz. Uno a uno, los hermanos fueron cayendo asesinados, en diferentes redadas y tiroteos, mientras el resto de los suyos eran sometidos a un acoso despiadado.

Cuando Antonio, el último de la partida, murió en el asedio del Camino de Ronda, el 24 de mayo de 1947, la situación había cambiado radicalmente. Una vez derrotadas las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, el régimen franquista había conseguido sobrevivir, enarbolando su condición geoestratégica de baluarte anticomunista, como vigía del Mediterráneo, a través del control del estrecho de Gibraltar. Las perspectivas de una inminente restauración de la legalidad republicana se diluyeron pronto en el torbellino de la Guerra Fría. La dictadura se consolidaba, domesticando al cansado pueblo español y desarticulando las conciencias. El tiempo de los héroes tocaba a su fin.

La represión sobre la familia Quero no acabó con el fallecimiento de Antonio. Los padres, Paco y Matilde, y los hermanos más jóvenes, Victoriano, Bernardo o Rafael, siguieron siendo atosigados y hostigados por los sicarios de la tiranía, a lo largo de muchísimos años.

Seguramente, la mayoría de los lectores de este texto no habrán oído hablar hasta ahora de los hermanos Quero. Los menos conocerán la versión oficial del franquismo, la misma que los calificaba de bandoleros y gángsters. En cualquier país del mundo civilizado, se les recordaría en las escuelas durante el día de fiesta nacional, se habrían escrito muchos libros sobre sus trayectorias, se habría rodado probablemente alguna película basada en sus proezas. Si la desmemoria no hubiera vencido la batalla de la Transición, los granadinos de 2012 podríamos, tal vez, tomar el sol en una placeta dedicada a su recuerdo.

Una democracia verdadera no puede fundarse en el olvido. Todo lo contrario. Mediante el conocimiento del pasado podemos encontrar las claves para construir un futuro mejor.

Recuperando la memoria histórica de nuestro pueblo podremos estar en condiciones de afrontar la crisis y volver a ser un país soberano. Revelando la verdad de lo que fuimos en los tiempos del cólera, la alternativa republicana federal dejará de ser una quimera y los ciudadanos españoles podremos ser, de una vez, dueños de nuestro destino. Los hermanos Quero verán entonces recompensado su esfuerzo y Granada entera reconocerá, por fin, el valor de su ejemplo.

* Los autores son miembros de la Junta Directiva provincial de Unidad Cívica Andaluza por la República en Granada (UCAR-Granada), asociación cultural republicana que organizó recientemente un homenaje público a los hermanos Quero en nuestra ciudad.

http://www.ideal.es/granada/v/20120619/opinion/memoria-historica-hermanos-quero-20120619.html

** Extraordinaria fotografía del compañero Gustavo José Bravo Vargas, tomada frente a la puerta de la antigua cárcel provincial de Granada, durante la celebración de la concentración en desagravio a los Quero y a todos los represaliados del franquismo el pasado 1 de junio de 2012.  Si queréis disfrutar del resto de imágenes de la jornada, sólo tenéis que visitar nuestra galería digital.

domingo, 17 de junio de 2012

Clásicos republicanos: «Nuestro patriotismo y la marcha de Cádiz», de Antonio Machado


Antonio Machado

Número conjunto de la prensa soriana

02/05/1908

Los últimos años de vida española han cambiado profundamente nuestra psicología. Acabamos de cosechar muy amargos frutos; y el recuerdo del reciente desastre nacional, surge en nuestro espíritu como una nube negra que nos vela el épico sol de otros días.

Tras un largo período de profunda inconsciencia, en que no faltaron lauros para los viejos héroes, ni patrióticas charangas, ni cantos de cuartel, perdimos –como todos sabéis- los preciosos restos de nuestro imperio colonial. Fue éste un golpe previsto por una minoría inteligente y que sorprendió a los más. Imaginaos al pueblo español como a un hombre que, inesperadamente, recibiera un fuerte garrotazo en la cabeza, cayera a tierra sin sentido y, al recobrarlo, le levantara preguntando: ¿Dónde estoy?

Comenzamos a despertar y a mirar en torno nuestro. Acaso, el golpe recibido nos pondrá en contacto con nuestra conciencia.

Por lo pronto, nuestro patriotismo ha cambiado de rumbo y de cauce. Sabemos ya que no se puede vivir ni del esfuerzo, ni de la virtud, ni de la fortuna de nuestros abuelos; que la misma vida parasitaria no puede nutrirse de cosa tan inconsciente como el recuerdo; que las más remotas posibilidades del porvenir distan menos de nosotros que las realidades muertas en nuestras manos. Luchamos por libertarnos del culto supersticioso del pasado.

¿Nos sirvió, acaso, el heroísmo de Castro y Palafox, defensores de Gerona y Zaragoza, para salvar nuestro prestigio en jornadas recientes que no quiero recordar? ¿Vendría en nuestra ayuda la tizona de Rodrigo, si tuviéramos que luchar otra vez con la morisma? No creemos ya en los milagros de la leyenda heroica.

Somos los hijos de una tierra pobre e ignorante, de una tierra donde todo está por hacer. He aquí lo que sabemos.

Y preferimos esta triste verdad a las estrofas fanfarronas de aquel poeta, que encarándose con España, le decía, entre otras cosas:

... porque indómitos y fieros,

saben hacer sus vasallos

frenos para sus caballos

de los cetros extranjeros.

 Sabemos que esto no es verdad. Y cuando en versos del mismo poeta leemos:

... que no puede esclavo ser

pueblo que sabe morir...

Sonreímos amargamente pensando que, si nuestro pueblo no sabe otra cosa, será siempre esclavo; porque la libertad se basa en la virtud contraria; en saber vivir, precisamente en lo que pretenden ignorar esos vasallos indómitos y fieros.

Sabemos que la patria no es una finca heredada de nuestros abuelos; buena no más para ser defendida a la hora de la invasión extranjera. Sabemos que la patria es algo que se hace constantemente y se conserva sólo por la cultura y el trabajo. El pueblo que la descuida o la abandona, la pierde, aunque sepa morir. Sabemos que no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra: que no basta vivir sobre él, sino para él; que allí donde no existe huella del esfuerzo humano, no hay patria, ni siquiera región, sino una tierra estéril, que tanto puede ser nuestra como de los buitres o de las águilas que sobre ella se ciernen. ¿Llamaréis patria a los calcáreos montes, hoy desnudos, y antaño cubiertos de espesos bosques, que rodean esta vieja y noble ciudad? Eso es un pedazo de planeta por donde los hombres han pasado, no para hacer patria, sino para deshacerla. No sois patriotas pensando que algunos sabréis morir por defender estos pelados cascotes; lo seréis acudiendo con el árbol o con la semilla, con la reja del arado o con el pico del minero a esos parajes sombríos y desolados, donde la patria está por hacer.

Hoy que removemos las nobles cenizas de los héroes de 1808, rindámosles el homenaje serio y respetuoso que merecen. Ellos conservaron, a costa de su sangre, la tierra que hoy debemos labrar. No insultemos su memoria con vanidosas fanfarronadas, ni hagamos resurgir aquella profunda inconsciencia que, al son de la marcha de Cádiz nos llevó a perder nuestras colonias. Convencidos de que sabemos morir –que ya es saber- procuremos ahora aprender a vivir, si hemos de conservar lo poco que aún tenemos.

http://www.filosofiadigital.com/?p=1839

* Ilustración en homenaje al poeta que recoge un fragmento de la carta que dirigió en su día al escritor ruso David Vigodsky, publicada en la revista Hora de España en abril de 1937, en plena guerra civil. 

viernes, 15 de junio de 2012

¿Gobierno de coalición? No: Revolución democrática y ciudadana




14/06/2012

En un articulo reciente, comentaba las distintas propuestas reclamando un gobierno de coalición o un “gran acuerdo nacional” para “salir de la crisis” y su fundamento de posibilidad: la existencia de “partidos sistémicos”(garantes del sistema) organizados en torno al bipartidismo político, piedra angular del mecanismo de control y de dominio que ejercen los poderes económicos sobre la soberanía popular.

Quisiera partir de varias premisas que aunque sabidas, teorizadas y hasta comúnmente reconocidas no acaban de convertirse en política, es decir, no se traducen en propuesta, estrategia y sobre todo en una práctica sustancialmente distinta. Una es claramente percibida: la sumisión del poder político a los poderes económicos. Estamos ante un “golpe de Estado permanente” ejercido por la oligarquía financiera. Otra importante sería que el entramado institucional y jurídico del país está en la práctica suspendido, la Constitución del 78 es ya meramente semántica y  solo regula aquello que los poderes de hecho necesitan imponer. El pacto social (tan limitado y militarmente condicionado) lo han roto los poderosos para liquidar el Estado social y los derechos fundamentales de las personas. Todo esto es posible porque la clase política está sometida al capital financiero y mediático y acepta sin rechistar sus dictados. El bipartidismo es el modo en que se organiza el poder político para que manden aquellos que nunca se presenta a las elecciones. Y en resumen, que este capitalismo es incompatible con los derechos sociales fundamentales de las personas.

Es importante saber que el pasado no volverá y cualquier proceso de democratización social y política exigirá un cambio de Régimen Político. La utopía que va quedando (superada ya la del capitalismo popular “a la española” que comenzó con Franco) es la del carácter temporal del ajuste: hay que apretarse el cinturón unos años y después volveremos a los años de la década prodigiosa, se piensa. Eso no va a  ocurrir. Las clases dominantes están aprovechando esta crisis (la “doctrina del shock”) para liquidar los derechos y conquistas históricas de los trabajadores después de dos guerras mundiales, crueles dictaduras y luchas sin cuartel contra los “comunes y corrientes” que dejaron enormes sufrimientos humanos: muerte  tortura, humillación, imposibles de enumerar.

Todo aquellas conquistas están siendo sistemáticamente destruidas.  Estamos ante la planificación consciente de una enorme catástrofe social.

Lo que pretenden las clases dominantes es cambiar a fondo el modelo social, mercantilizar el conjunto de las relaciones humanas, desposeer a las personas de sus derechos para “crear” seres sin vínculos sociales, desarraigados y sumisos a los señores del capital  y la guerra . Para ello necesitan incrementar radicalmente la tasa de ganancia en un ajuste permanente sobre el salario directo, el indirecto (prestaciones sociales) y el diferido (pensiones). La lucha de clases es siempre una relación de poder; para su “salida a la crisis” necesitan derrotar a las clases trabajadoras. A ello dedicaron y dedican sus mayores esfuerzos.

No queda demasiado margen para la maniobra y las duda. Frenar la ofensiva de los poderosos y defender los derechos sociales y políticos pasa aquí y ahora por construir un bloque histórico-social capaz de impulsar un proyecto democrático, republicano y federalista. En el centro la necesidad de una constituyente, de un proceso de movilización social y de hegemonía popular, que permita definir colectivamente un nuevo marco político-institucional, nuevas reglas y un nuevo orden económico-social. En definitiva, una asamblea constituyente que elabore una constitución-programa-proyecto, autentica “hoja de ruta”para la transformación de la sociedad, del Estado y de nuestra inserción en Europa.

Esa Constitución-programa-proyecto sería (auto) instituyente en un doble sentido: constituye una comunidad (ideal) de hombres y mujeres libres e iguales y define un plan colectivo de futuro. La Res pública surgiría así como expresión del poder constituyente de la ciudadanía, esa es la clave. Imprescindible para ello, son unos ciudadanos y unas ciudadanas movilizados, conscientes de su fuerza y capaces de autogobernarse.

Los ejes de una propuesta constituyente e instituyente, en el sentido de constructora de poder ciudadano e instrumento de autonomía colectiva, podrían organizarse en torno a principios, normas y valores que garanticen: (a) soberanía popular como fundamento del poder constituyente del pueblo, originario, permanente y no delegable; (b) subordinación de la economía a las necesidades de las personas y a los requerimientos de una relación armoniosa con la naturaleza; (c) democracia económica, social y cultural que asuma el conflicto, estructural y permanente, entre las necesidades básicas de las personas y el modo de producir y vivir del capitalismo; (d) derechos sociales para todas y todos como prestaciones exigibles y garantizados por los poderes públicos; e) equidad entre los géneros (f) la paz como fundamento desde una oposición resuelta a cualquier forma de imperialismo, de militarización de las relaciones internacionales y de presencia de bases extranjeras; (g) federalismo político y reconocimiento del derecho a la libre autodeterminación.

Seguramente propuestas como estas serán tachadas de utópicas cuando no de desestabilizadoras. Sin embargo mi convicción más profunda es que solo el protagonismo popular hará posible que la involución social no se acabe convirtiendo en fascismo en cualquiera de sus acepciones  viejas o nuevas  y lo quimérico sería pensar que nuestros derechos y libertades se pueden defender sin democratizar sustancialmente la economía, la sociedad y el poder político. Una cosa a no olvidar: la partida se gana o se pierde en el imaginario y la consciencia de las clases subalternas y eso está por decidir.

http://socialismo21.net/?p=1769

* El autor, politólogo, abogado y exdiputado por IU-CA en el Parlamento Andaluz, es uno de los promotores de la asociación político-cultural Socialismo 21. Este próximo martes, día 19 de junio, presenta públicamente al colectivo en Granada, junto con el economista Pedro Montes. La cita es a las 18:30 horas, en la sede de la Fundación Euroárabe de Altos Estudios.

** Imagen de Juan Yanes.

miércoles, 13 de junio de 2012

Francisco Hidalgo: «El ministerio favorece la privatización de la enseñanza»


Andrea G. Parra

miUGR

10/06/2012

Su vinculación con la participación y movilización estudiantil se remonta al instituto. Desde marzo, Francisco Hidalgo es el coordinador de la Delegación General de Estudiantes de la Universidad de Granada (UGR). Confiesa que «empecé en el instituto al calor de la lucha contra Bolonia, participando tanto en las asociaciones estudiantiles como en el Consejo Escolar de mi centro».

Ahora al llegar al máximo órgano de participación, deliberación e información estudiantil de la Universidad granadina se ha encontrado con un panorama muy revuelto, que se ha ido calentando. Subida de tasas, nuevos requisitos para conseguir una beca... recortes con los que no está de acuerdo ni él, a título personal, ni la Delegación a la que representa. «Los restos son muy concretos, informar masivamente de la reforma universitaria, organizar a los estudiantes y preparar un plan de lucha contra la política de recortes y subida de tasas», anuncia.

-¿Hasta qué punto está la Universidad pública en peligro con el Real Decreto 14/2012?

-La Universidad pública en nuestro país está seriamente amenazada ya no solo por el decreto que permite una brutal subida de los precios públicos de las matrículas, debemos recordar que el Gobierno del Partido Popular ha aprobado los Presupuestos Generales más austeros de los últimos años, unos presupuestos que ponen en cuestión servicios públicos esenciales como la Educación. Por tanto, el peligro es total y la comunidad universitaria tiene que ser consciente de este hecho.

Menos alumnos

-¿Cree que los recortes van a provocar una disminución de alumnos en la Universidad de Granada?

-Sin ninguna duda. Serán precisamente los estudiantes que conquistaron su derecho a la enseñanza superior quienes se vean fuera de la Universidad. Me refiero a los estudiantes de las clases trabajadoras, a los hijos de las familias más humildes que no hace tantas décadas tenían escasas posibilidades de cursar estudios universitarios. No me quiero olvidar tampoco de los estudiantes extracomunitarios, quienes a partir de ahora tendrán que pagar la totalidad de los costes de la matrícula.

-¿Le preocupa más la subida de tasas o los nuevos requisitos para acceder a una beca?

-Ambas medidas son igual de problemáticas, afectan en definitiva a los estudiantes con menos recursos económicos. Desde luego resulta vergonzoso ver como el ministro Wert culpa a las familias de no querer afrontar el pago de las tasas en detrimento de otros gastos. Igualmente es una irresponsabilidad vincular la obtención de beca a unos mejores rendimientos académicos. Si para algo existen ayudas económicas al estudio es para corregir situaciones sociales desfavorables y garantizar la igualdad de oportunidades. No obstante, el alcance de las becas en nuestro país es mucho menor a la media europea.

-¿La subida a un 5,5 para obtener una beca es una manera de reducir el número de becarios?

-Está claro que, por un lado, se pretende reducir el número de becarios, pero sobre todo es necesario comprender el endurecimiento del acceso a una beca dentro del marco de reforma universitaria iniciado. Cada una de las medidas responden a una estrategia perversa planificada desde el Ministerio que tiene unos claros objetivos, como son limitar el acceso a la Universidad pública, expulsar de la misma a los estudiantes de las familias trabajadoras y desprestigiar la enseñanza superior pública para así favorecer una progresiva privatización de la misma.

-El final de curso está siendo caliente en cuanto a movilizaciones, no obstante dicen que el otoño lo será más.

-Todo apunta a que así sea. El movimiento estudiantil se está reactivando con importantes resultados. La confluencia con otros sectores de la comunidad educativa es un camino que está resultando ser un éxito y que en los próximos meses debe profundizarse. Todavía queda mucho por hacer, pero estoy seguro de que las movilizaciones se recrudecerán cuando los estudiantes comprueben de primera mano la subida de tasas el próximo curso. El ministro no puede esperar que aceptemos sin más un ataque a nuestro derecho al estudio.

-Las malas expectativas laborales para los universitarios es otra de las cuestiones que preocupan al alumnado ¿Qué debería hacer la UGR para ayudar en la inserción en el mercado laboral?

-No creo que sea tanto un problema de la Universidad como del propio mercado laboral. Hasta hace poco nos decían que el problema de la Universidad es que ésta no se adaptaba a las exigencias de la sociedad, y por tanto, del mercado. ¿Qué mercado? ¿El de la burbuja inmobiliaria? La Universidad no es una mera fábrica de trabajadores. Si los universitarios tenemos dificultades para encontrar trabajo es por la crisis del sistema capitalista que vivimos.

Participación

-Un tema 'viejo' pero preocupante es la participación del alumnado en la UGR ¿Por qué no participa todo lo que debiera?

-Son muchos los factores a tener en cuenta. La mayoría de los estudiantes que pasan por la Universidad terminan sus estudios sin conocer cómo funciona ésta. Los procesos electorales no serán participativos hasta que el estudiantado conozca qué es un Consejo de departamento o una junta de centro, cuáles son sus competencias o las fórmulas que existen para que los estudiantes podamos participar. Los diferentes equipos de gobierno no han hecho demasiado para revertir esta situación. Igualmente, es paradójico que la mayoría universitaria, los estudiantes, no tengamos capacidad decisiva real en los órganos de gobierno.

-¿Se le escucha todo lo que debiera al alumnado en la Universidad granadina?

-Depende del nivel orgánico del que hablemos, de la realidad de cada departamento, facultad o escuela. Por ejemplo, la junta de centro de mi facultad -Filosofía y Letras- aprobó por mayoría absoluta una moción que presentamos los estudiantes contra los recortes y el decreto. Sin embargo hay una tónica general, sobre todo en los órganos superiores de gobierno, como son el claustro y el Consejo de Gobierno, de menospreciar las intervenciones de los estudiantes. No digo que no se nos escuche, pero responder se nos responde poco.

-¿Qué deberes pondría para el próximo curso a los gestores universitarios?

-Los gestores tienen sus deberes muy bien definidos. A mí me gustaría invitar a los estudiantes de la UGR y a su comunidad universitaria a ponernos nuestras propias tareas y movilizarnos.


domingo, 10 de junio de 2012

El 54% de los españoles quieren un referéndum para elegir Monarquía o República


Casi la mitad de la población, el 47,3 por ciento, cree que el gesto del Rey pidiendo perdón por la cacería de elefantes es "insuficiente"

Europa Press

08/06/2012

Más de la mitad de los españoles, el 54 por ciento, se muestran partidarios de que haya un referéndum para elegir el modelo de Estado, entre una Monarquía parlamentaria o una República, según un sondeo realizado por el servicio de Indices de Opinión Pública de Simple Lógica, partner de Gallup en España. Además, según este estudio, casi la mitad de los ciudadanos creen que el gesto del Rey pidiendo perdón por ir a cazar elefantes a Africa es "insuficiente".

Según esta encuesta, a la que ha tenido acceso Europa Press, la proporción de quienes se manifiestan partidarios de la celebración del referéndum se eleva a medida que desciende la edad de los informantes y que se incrementa el nivel de estudios y el estatus social en que se ubican. Sólo a partir de los 55 años, el porcentaje de encuestados que cree necesario un referéndum cae del 50 por ciento.

Así, atendiendo a la edad, se observa que mientras entre los más jóvenes, quienes tienen de 18 a 24 años, representan casi tres de cada cuatro (73,1 por ciento) los partidarios de la consulta para elegir entre Monarquía o República, a media que se eleva la edad de los entrevistados ese porcentaje desciende hasta quedar en el 34,5 por ciento entre los mayores de 65 años.

En la franja que va de los 25 a los 34 años, es partidario del referéndum el 66,5 por ciento; entre 35 y 44 años, los que querrían tener la posibilidad de votar esta cuestión son el 54 por ciento y de 45 a 54 años, el 57,2 por ciento. Sólo a partir de los 55 este porcentaje baja de la mitad. Así, entre 55 y 64 años, es el 48 por ciento y a partir de 65 años, querrían un referéndum el 34,5 por ciento.  

Algo similar ocurre atendiendo al nivel de estudios, ya que mientras entre los que tienen estudios primarios o inferiores representan un 47,5 por ciento los partidarios del referéndum, entre los que tienen estudios universitarios ese porcentaje se eleva hasta situarse en el 63,6 por ciento.

Atendiendo a la clase social de los entrevistados, hay que señalar que mientras entre los de clase baja o media-baja el porcentaje de los partidarios de que se elija el modelo de estado representan un 43,8 por ciento, entre los de clase alta o media-alta ese porcentaje se sitúa en el 63,6 por ciento.

Las diferencias son también claras atendiendo a la orientación política de los informantes, los que menos reclaman la consulta son los votantes populares, mientras que el porcentaje va aumentando hacia la izquierda. Así mientras entre quienes declaran haber votado al PP en las últimas Elecciones Generales representan el 35,3 por ciento los partidarios del referéndum, entre los del PSOE suponen un 51,6 por ciento los que sostienen esa misma opinión y entre los IU el 84,8 por ciento.

INDEFINICIÓN SOBRE LA ABDICACIÓN EN EL PRÍNCIPE

En la encuesta también se pregunta a los ciudadanos si son o no partidarios de la abdicación del Rey Juan Carlos a favor del Príncipe Felipe y los resultados obtenidos ponen de manifiesto un elevado nivel de "indefinición" en el posicionamiento de la población a propósito de la abdicación.

Algo menos de la mitad de los entrevistados se muestran indiferentes ante el tema de la abdicación del Rey a favor del heredero. Representan el 46,6 por ciento quienes se declaran ni a favor ni en contra de tal posibilidad. Entre los que sí toman partido el porcentaje de los que está a favor de la abdicación (30,5 por ciento) supera claramente al de los que se pronuncian en contra (18,3 por ciento).

También en este punto se observan diferencias reseñables de opinión en función de las principales características sociodemográficas de los informantes.

La proporción de quienes se muestran más bien indiferentes, pues no se declaran ni a favor ni en contra de la abdicación, es superior entre los menores de 45 años (52,8 por ciento), los que tienen estudios universitarios (50,8 por ciento) y los de clase media (53,2 por ciento).

En cambio, el porcentaje de los que se declaran a favor de la abdicación es superior entre las mujeres (32,7 por ciento), los que tienen de 55 a 64 años (36,1 por ciento), los que tienen estudios primarios o inferiores (35,4 por ciento)y los de clase baja o media-baja (39,3 por ciento).

La proporción de quienes se muestran en contra de la abdicación varía especialmente con la edad, pasando del 11,6 por ciento entre los que tienen de 25 a 34 años al 28,1 por ciento entre los que tienen más de 65.

Los encuestados también han sido preguntados por el viaje del Rey a Africa y su posterior petición de disculpas, tras conocerse la cacería de elefantes en la que participaba por un accidente en el que se rompió la cadera.

Las opiniones a propósito de la suficiencia del gesto de la petición de perdón están muy repartidas, aunque es ligeramente superior la proporción de quienes consideran que ha sido insuficiente, ya que estos son el 47,3 por ciento del total. Mientras que un 43,1 por ciento son los que creen que sí ha sido suficiente.

También son muy similares las proporciones de quienes consideran positivo o muy positivo el acto de petición de perdón del Rey (38,3 por ciento) y el de quienes opinan que no es positivo ni negativo (38,1 por ciento), mientras que representan uno de cada cinco (20,2 por ciento) los que lo valoran como negativo o muy negativo.

En general la valoración es más desfavorable entre los jóvenes, quienes tienen estudios universitarios y los de clase media-alta o alta y menos negativa entre los entrevistados de más edad, los que tienen menor nivel de estudios y los de clase media-baja o baja.


viernes, 8 de junio de 2012

La crisis del capitalismo


Alberto Garzón Espinosa*

El Huffington Post

07/06/2012

A veces parece que el concepto de capitalismo ha escapado de nuestro vocabulario. De hecho, entre los economistas no es hoy una palabra habitual ni en las intervenciones públicas ni en los debates privados. Ni siquiera los sindicatos, la mayoría de los cuales se definen como "de clase", mencionan la bicha. Es más, me consta que estos últimos incluso han obligado a sus trabajadores, y en no pocas ocasiones, a modificar sus informes públicos con el fin de usar palabras más modernas con las que referirse a nuestro sistema económico. Reflejo todo ello de que una falsa ilusión, la de que estábamos instalados en "el fin de la historia", embriagó a casi todo el mundo durante décadas.

Sin embargo, y de forma inevitable, la crisis actual ha vuelvo a relanzar el concepto; a ponerlo en su sitio. Ahora, ya sí, se reconoce públicamente que vivimos en una economía capitalista. Incluso algunos han llegado a anunciar, no sin ingenuidad, la refundación del propio capitalismo, como es el caso del que fuera presidente francés Nicolás Sarkozy.

Este sistema económico está en crisis y, por ende, nosotros estamos en crisis. Los empleos se pierden, los salarios bajan -si bien no los de todos-, y la pobreza y miseria se extienden por las ciudades. Desde el punto de vista técnico sobran empresas y sobran trabajadores, de modo que tenemos empresas sin producir y trabajadores sin trabajar. Son las manifestaciones propias de una crisis capitalista. La crisis irracional de un sistema irracional, como diría David Harvey.

Si aceptamos, por fin, que vivimos en un sistema económico capitalista no tenemos más remedio que asumir que operamos bajo sus leyes y su lógica. Y eso significa que el motor de la economía es la ganancia y, más concretamente, un indicador conocido como tasa de ganancia. Dicho indicador mide la rentabilidad de cualquier operación económica, de modo que es utilizado con frecuencia por las empresas a la hora de tomar decisiones de inversión. A nadie le gusta invertir mil euros y ganar ochocientos. Pero ese indicador también refleja las oportunidades que tiene el capitalismo de seguir creciendo, de seguir extendiéndose ad nauseam.

La crisis actual revela que el capitalismo enfrenta una crisis de rentabilidad [1], lo que se manifiesta en las formas ya comentadas. Las empresas no quieren invertir porque no ven oportunidades de negocio (la tasa de ganancia es insuficiente) y por lo tanto no contratan trabajadores. Al no contratar trabajadores el problema empeora y la crisis se agudiza.

La solución, dentro del sistema, es sencilla: hay que encontrar nuevos espacios de rentabilidad. Y hay dos formas generales de conseguirlo.

La primera es incrementar la capacidad de demanda de los trabajadores, de modo que sean suficientemente ricos para que a las empresas les interese invertir (la tasa de ganancia sea suficiente). En el actual marco regulatorio, con una globalización económica y financiera neoliberal que conlleva un incremento de la competencia frente a países de bajos salarios, parece una opción imposible. Además, enfrentaría otros problemas añadidos y de notable importancia, destacándose la cuestión de la insostenibilidad del modelo de producción y consumo en términos ecológicos.

La segunda es, dentro del marco regulatorio actual, encontrar nuevos espacios de rentabilidad a partir de la destrucción de la esfera de lo público. Acumulación por desposesión o privatización, formas distintas de llamar a lo mismo. Ello significa que los colegios, institutos y hospitales públicos pasan a la esfera privada y se convierten en negocios. El capital privado, detenido por la crisis, encuentra una vía de recuperación a partir del troceo y reparto del Estado de Bienestar. Pero es otra vía muerta, puesto que además del drama social hay que enfrentar un proceso de estancamiento permanente como consecuencia de la insuficiente demanda (¿a quién vender?).

La segunda opción descrita es la vía que ha tomado la derecha económica, sabedora de que representa a los principales beneficiarios de ese proceso. La vieja socialdemocracia, por el contrario, se mantiene a la ingenua espera de que cambie el marco regulatorio y se permita aspirar a una salida humana dentro del sistema capitalista.

Descartando ambas opciones encontramos una alternativa, esta vez fuera del sistema. El reconocimiento de los límites ecológicos y de la naturaleza depredadora del capitalismo, que visualizamos actualmente con mayor intensidad, permite albergar la esperanza de una gestión económica diferente. Una gestión donde es imprescindible el control público y democrático de las grandes empresas y del conjunto del sistema financiero, anulando de esa forma el criterio de la rentabilidad, y un modelo de producción y consumo donde el empleo de recursos sea coherente con los recursos que podemos obtener de la naturaleza. En términos ecológicos no se trata de una opción, sino de una imposición externa. En términos sociales, y si queremos evitar la degradación social de la ciudadanía, también.

Por eso es lógico y sensato declararse anticapitalista. Precisamente porque se ha comprendido, y desde luego no se niega su existencia, al capitalismo.

NOTA:
(1) Sin que esto signifique que necesariamente la caída de la rentabilidad precede a la crisis.

http://www.huffingtonpost.es/alberto-garzon-espinosa/la-crisis-del-capitalismo_b_1564501.html?ref=tw

* Alberto Garzón Espinosa es diputado al Congreso por la provincia de Málaga, en representación de Izquierda Unida Los Verdes-Convocatoria por Andalucía: La Izquierda Plural.

** Fotografía de Valentos SG.

miércoles, 6 de junio de 2012

¡Cómo está el servicio!


Rafael Reig


04/06/2012

Ya sabíamos que los políticos no son más que empleados de quienes detentan el poder real, simple personal de servicio, igual que la doncella o el jardinero.

La historia de la Transición, como me ha hecho ver Antonio Orejudo, no es más que una novela picaresca protagonizada por aquel mozo de muchos amos, natural de Cebreros, Ávila, y que, gracias a su astucia y buen conformar, alcanzó a encaramarse a “la cumbre de toda buena fortuna”. Adolfo Suárez siempre fue, como se decía antes, bien mandado, hasta que la librea se le subió a la cabeza y empezó a comportarse, en relación con la OTAN, igual que una criada respondona. ¡Hay que ver cómo está el servicio!, dijeron en el piso de arriba, antes de pedirle que hiciera las maletas.

Tras el paréntesis de Calvo-Sotelo, que era un señor (como también se decía antes) contrataron a un mayordomo que aportaba las mejores referencias, Felipe González, y no sólo consiguió meternos en la OTAN, sino que puso en marcha la reforma laboral que ahora continúa Mariano Rajoy. Fue recompensado: le permitieron heredar los trajes y las corbatas del señor, sentarse a la mesa grande con Carlos Slim y las visitas de casa y retirarse con el riñón cubierto y convertido por fin en alguien parecido a sus antiguos amos. 

Así es, las buenas criadas al final se casan y entonces se vuelven gente bien, como Felipe González, al que sustituyó Aznar, que quizá fuera el primero que dio muestras de esas pintorescas alteraciones de conducta conocidas como el SCCB o Síndrome de Criado de Casa Bien: se sintió ungido por la grandeza de sus amos y se identificó con ellos hasta tal punto que llegó a imitar su acento o poner los pies encima de la mesa del salón. Por eso mismo, en la cocina y en las ‘chambres de bonne’ no le soportaban y llegó a haber multitudinarias manifestaciones en su contra. Un mayordomo afectado por el SCCB suele provocar tan mal ambiente en el piso de abajo que se hace indispensable remplazarle por alguien que goce de las simpatías del resto del servicio.

Para sustituirle entró en el cuerpo de casa José Luis Rodríguez Zapatero, que contaba con el encanto indispensable para apaciguar al soliviantado personal subalterno. El caso clínico de Zapatero recuerda el estudio del Dr. Woody Allen sobre Zelig. Como el paciente del Dr. Allen, Zapatero no soportaba que no le quisieran y, para lograrlo, se mimetizaba como un camaleón hasta recibir una sonrisa de aprobación de cualquier interlocutor con el que se encontrara: él siempre era uno más, “uno de los nuestros”, así estuviera con banqueros, con el Sumo Pontífice o con los mineros de Rodiezmo. Para no caer mal a nadie, hacía una cosa, pero también la contraria (simultánea o sucesivamente) y, al final, la casa se quedaba sin barrer y sólo conseguía exasperar a todos, desde el piso de arriba a las cocinas.

Así hemos llegado a la situación actual en la que la servidumbre está al mando del flemático mayordomo don Mariano, con la señorita Soraya como ama de llaves y el dúo comico Guindos-Montoro a cargo de la despensa.

Don Mariano presenta el caso más agudo de SCCB del que se tiene noticia en la bibliografía médica. Como es habitual en los afectados por SCCB, se siente unido a sus amos por un vínculo sagrado, en todo semejante a un enamoramiento, y vive como propias las fortunas y adversidades de los señoritos, igual que esa criada que tanto presume de la vajilla de la familia (aunque ella sólo la toque para fregarla) y hasta de las calaveradas y líos de faldas del hijo mayor; y se entristece, como si le hubiera sucedido a ella, cada vez que a la señorita la deja otro novio cadete u opositor a notarías.

En estos momentos, sin embargo, los señores de la casa están atravesando una situación difícil y es ahora cuando la dolencia de don Mariano se agrava de forma peligrosa, tanto para él mismo como para el hogar en su conjunto.

Don Mariano no puede consentir que a la señorita le falte ropa interior de seda o que el señor tenga que prescindir de su fin de semana en Marbella. Afectado por SCCB, cualquier calamidad sufrida por sus amos hiere su amor propio y le resulta intolerable: con tal de remediarla, estaría dispuesto a lo que hiciera falta, incluso robar, como ya hemos comprobado con el rescate de Bankia, que llevará a cabo vaciando los bolsillos de los más pequeños (Educación), de los enfermos (Sanidad) y de los más necesitados (Reforma Laboral).

Las tribulaciones de don Mariano deben analizarse a la luz del informe elaborado por el Dr. Pérez Galdós con el título de ‘Misericordia’. En él se describe el caso clínico de una afectada por SCCB llamada Benigna (o Benina o simplemente Nina).

Nina es criada en casa de doña Francisca. Cuando la señora atraviesa una situación de crisis, Nina es capaz de pedir limosna a escondidas para “inyectarle liquidez” a su ama, y ni siquiera se atreve a confesárselo: inventa a un cura, don Romualdo, que es, según su fantasía, el que le hace llegar el dinero. El informe del Dr. Pérez Galdós es detallado y complejo, pero el desenlace nos ayuda en el diagnóstico y pronóstico de don Mariano: cuando doña Francisca recibe una herencia, despide a Nina, que acaba en la calle sin más compañía que el inmigrante ilegal Almudena.

Don Mariano, dispuesto a todo para conseguir la aprobación de sus señores, se inmolará como Nina en beneficio de doña Francisca. Una vez pasada la crisis, le darán la patada y se quedará a la intemperie, pero seguirá sintiendo el mismo amor no correspondido hacia sus antiguos amos. Como Nina, espiará en la acera a algún rozagante banquero, “turbada y confusa”, tras una esquina o escondido “en un portal para ver sin ser vista”. Como Nina, pensará que le ve desmejorado y se ilusionará con la fantasía de que él también le echa de menos.

Hay evidencia en la literatura clínica (en casos del propio Dr. Pérez Galdós) de lo peligroso que ese SCCB que lleva a confundir los intereses del amo con los propios. La criada que cede al acoso nocturno del señorito acaba siempre igual: de patitas en la calle y con un bombo. Ni agradecida ni pagada.

A la vista de estos antecedentes, el equipo médico habitual confirma en el caso de don Mariano el diagnóstico de SCCB agudo. Su situación es muy grave y el pronóstico, reservado.


* Dibujo de El Roto.